Consejos para instalar el gato de lanza del remolque: No dejes que una simple arandela se convierta en un peligro

Ese tambaleo no es una molestia menor. Se transmite a través del enganche a todo el remolque, provocando un balanceo violento que crea un círculo vicioso y empeora con el tiempo. Además, los bordes levantados de una arandela mal colocada funcionan como un trozo de metal que se dobla una y otra vez bajo cargas alternas. Pueden fatigarse, deformarse o incluso romperse prematuramente, perdiendo por completo su capacidad de fijación y bloqueo. Por eso, reconocer y mantener la orientación correcta de la arandela es el primer paso para un viaje seguro.
Sin embargo, al instalar la arandela en la posición correcta, es muy probable que te enfrentes a una dificultad frustrante: apretar la tuerca resulta muy incómodo. Con los bordes levantados hacia afuera, la llave o el dado suelen interferir con esos salientes, impidiendo que la herramienta encaje bien en la tuerca y obligándote a cambiar el ángulo a cada pequeño giro. Esa incomodidad es precisamente la señal de que lo estás haciendo bien, porque esos bordes están diseñados para atrapar las caras hexagonales de la tuerca una vez apretada y actuar como seguro. Esa resistencia terca es la clave para que el gato no se afloje bajo las vibraciones constantes. Para lidiar con esta incomodidad necesaria, puedes probar algunos trucos. Primero, no vayas directo con la herramienta. Enrosca la tuerca a mano unas cuantas vueltas hasta que presione los bordes levantados y los posicione de forma preliminar. La interferencia será mucho menor cuando uses la llave después. En cuanto a las herramientas, usa un dado siempre que sea posible en lugar de una llave de boca. Si la pared del dado es demasiado gruesa y choca, cámbialo por uno de pared fina. Si no te queda más remedio que usar una llave de boca, adquiere el hábito de darle la vuelta a la llave aproximadamente cada 60 grados: esa es la técnica estándar para apretar este tipo de arandela de seguridad. En casos muy excepcionales, si los bordes levantados obstruyen gravemente la herramienta, puedes dar unos golpecitos suaves con un martillo pequeño para amoldarlos ligeramente hacia la tuerca, pero sin pasarte. Es solo una concesión temporal para permitir el apriete, y no debe comprometer la función de bloqueo de la arandela.
Una instalación incómoda y trabajosa te dará tranquilidad durante todo el trayecto. La próxima vez que tengas en las manos esa arandela alargada, recuerda: la cara plana contra la lanza, los bordes levantados hacia afuera. Respira hondo, aplica la técnica correcta y toma esa sensación de incomodidad como la señal de que la seguridad se está colocando en su sitio. Un gato de remolque instalado de esta manera es uno en el que realmente se puede confiar.
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